Si ya has leído algo de lo que escribo no es necesario decir que soy un aspirante a arquitecto, algo desencantado y esperanzado en volver a reencontrarme.
No me gustan los autorretratos así que cubriré con una sábana blanca la realidad. La informática y yo no nos entendemos demasiado bien, y se refleja en lo que escribo: pobre y austero en links e en imagenes que ayuden al lector.
En pocas palabras y en boca de mis amigos y conocidos: raro, algo loco, incomprensible y en contadas ocasiones racional, verde en el sentir, y rojo en el pensar. Reservado, callejero y manirroto.
Ruegos y preguntas: razón aquí.