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Usando aplicaciones portables

En el artículo El poder de la integración os hablábamos de las ventajas de los servicios web con la excusa de la integración, y aportábamos la ubicuidad como una de las principales ventajas. Gracias al software libre, es posible la ubicuidad sin recurrir a estos servicios.

Sábado 7 de marzo de 2009.

Después de leer La Sociedad de Control, no podemos tener ciertos recelos con los servicios web que utilizamos y en especial cuando no dejan claro en sus condiciones de uso a qué están jugando. Esto nos hace buscar soluciones que no pongan en jaque nuestra privacidad y que no nos priven de las ventajas que nos aportan estos servicios. Por suerte el Sotfware Libre en particular y el de código abierto en general salen a nuestro rescate.

Aplicaciones portables

Desde hace varios años hay muchos desarrolladores que se encargan de adaptar las aplicaciones más comunes en un sistema operativo para poder ser ejecutadas sin necesidad de instalación y desde un dispositivo de almacenamiento extraíble (por ejemplo un USB).

La forma de tener una aplicación portable varía en función del sistema operativo. En los sistemas y aplicaciones bien diseñados, normalmente basta con copiar los ficheros de la aplicación a un disco. No obstante hay sistemas en los que las aplicaciones tienen que acceder al registro del sistema y eso complica un poco su compilación.

Ordenadores con Windows

Llegados a este punto, se impone el pragmatismo puesto que estamos proponiendo soluciones y alternativas: La mayoría de los ordenadores que nos encontremos tendrán un sistema Windows. Esto es un hecho difícilmente discutible y por mucho que nos duela tenemos que aceptarlo. Así pues, lo mejor es usar programas portables preparados [1] para trabajar en windows.

¿Dónde encontrar las aplicaciones portables?

Hay varios sitios en la red desde donde se pueden descargar estos paquetes de aplicaciones portables para instalarlos en nuestros equipos, pero sin duda el portal que ofrece una mejor cobertura y que aporta ese punto de calidad extra que todos deseamos en nuestras aplicaciones es PortableApps.

En PortableApps no sólo podréis obtener las aplicaciones para vuestros USB, sino que además la experiencia de usar este software será más que satisfactoria gracias a toda una comunidad de colaboradores que trabajan en la adaptación gráfica, las traducciones y la depuración de errores en general.

Pero mantener este tipo de aplicaciones con la calidad de PortableApps es una tarea muy costosa en tiempo, y por tanto, a pesar e su vasto catálogo, es posible que echéis en falta alguna aplicación. Por eso recientemente he descubierto la web Portable Freeware (Vía Lobosoft). En este portal, encontráreis una lista enorme de aplicaciones gratuítas entre las que seguro que existe la que cubre vuestras necesidades.

Usando tu correo en cualquier lugar

Uno de los motivos de usar un servicio de webmail para gestionar el correo electrónico era la ubicuidad. Pero la pérdida de funcionalidades de los webmail son enormes en comparación a los programas de escritorio y si a eso le añadimos que para añadir nuevas funciones a nuestros webmail normalmente dependemos de aplicaciones externas como el navegador (complementos de Firefox normalmente), a pesar de ganar ubicuidad estamos perdiendo funciones que pueden sernos muy necesarias.

Es en este momento donde aparece el protocolo IMAP para el correo electrónico. Este protocolo permite mantener siempre sincronizado nuestro correo en el servidor con las aplicaciones de descarga del correo que usemos. Así, con IMAP no tendremos que descargarnos todos los mensajes que ya hemos leído de nuestro servicio de correo, y tan sólo obtendremos los nuevos mensajes que no hayamos leído. IMAP además está soportado por prácticamente todos los servidores de correo de la actualidad (incluso si optamos por un servicio propio).

Los peligros

Como todo, este tipo de organización también conlleva algunos peligros, como por ejemplo la pérdida de datos y el acceso de terceros a nuestra información, que podemos minimizar.

Pérdida de datos. En realidad, esta pérdida no viene de la mano de las aplicaciones portables, sino que más bien es inherente al hecho de que estamos trasladando información en un USB (o en cualquier otro dispositivo extraíble). Así, al introducir nuestras memorias en ordenadores extraños, nos arriesgamos a que éstos nos transmitan virus, troyanos y otros tipos de software malicioso, no obstante, en realidad usando la solución IMAP para los correos y manteniendo una copia de seguridad (semanal, por ejemplo) de nuestros documentos, esto no debería preocuparnos.

Acceso de terceros a nuestra información. En este caso, aunque es posible que terceros puedan sustraernos el USB, no es menos cierto que el uso de ordenadores públicos nos exponía a que personas malintencionadas robaran nuestro nombre de usuario y contraseña a través de programas espía, un descuído o incluso la simple observación de lo que tecleamos. El uso de nuestro propio software en un USB elimina el riesgo de estos robos ya que tan sólo tendremos que custodiar nuestro USB.

En definitiva, el uso de aplicaciones portables mejora nuestra experiencia de usuario dándonos todas las ventajas de nuestro escritorio en cualquier lugar y mejorando la seguridad de acceso a nuestros datos en la red.

[1] Sería más exacto decir compilados, pero estoy haciendo un ejercicio de sencillez