Este grupo de físicos en el que se encuentra el científico Ephraim Fischbach estaba intentando media hasta qué punto era válida la teoría de la gravedad de Newton en las escalas nanométricas, y han conseguido medir con la máxima precisión conseguida hasta ahora el Efecto Casimir que sucedía entre dos partículas nanométricas. El problema es que este efecto era tan poderoso que superaba a la fuerza de la gravedad y no han podido obtener los resultados que esperaban y que les hubieran ayudado a avanzar en la Teoría del Todo.
No obstante Fischbach afirma que que "Como esta fuerza [la producida por el efecto Casimir] puede mover objetos pequeños, un mayor conocimiento de la misma puede ayudar a la industria de la nanotecnología". Además el equipo de científicos no piensan darse por vencidos y van a seguir trabajando para conseguir minimizar el efecto Casimir y poder realizar sus mediciones gravitatorias a escalas nanométricas.