Y es que no en vano, una de las primera radiografías que existen fue tomada por el mismísimo Röntgen allá por 1896 y unos años más tarde fue John Hall-Edwards el pionero en su uso dentro de la medicina. Surgía la imagen médica para ayuda al diagnóstico con un potencial tremendo: Poder ver a través de la piel del paciente sin someterlo a una operación.

La radiografía se basa en la emisión de rayos X hacia una placa litográfica capaz de captar e impresionar estos rayos. El fenómeno es bastante parecido a la fotografía convencional. Entre el emisor de rayos X (Cámara de fotos) y el detector (carrete fotográfico) se situa al paciente y se le somete a una emisión de rayos X. Estos rayos pasarán en gran medida a través del paciente e irán a parar a la placa litográfica. La imagen se obtiene debido a que las distintas partes del cuerpo absorben la radiación en distinta medida de forma que los huesos absorben toda la radiación y las partes más blandas apenas consiguen absorber nada. Así, las partes de la radiografía de color más oscuro son los lugares donde más rayos X han llegado y las partes más claras son los lugares donde apenas han conseguido llegar los rayos X.

La falta de resolución que ofrece la radiografía ha hecho que se busquen alternativas de la forma en que se usan los rayos X. Así el ingenio de los científicos nos ha dado dos variantes de radiografía:
El TAC o Tomografía Axial Computerizada es una de las formas más ingeniosas de usar la radiografía y que después se han aplicado a otro tipo de imágenes como las de medicina nuclear. Se basa en la toma de imágenes radiográficas alrededor de una zona del cuerpo de forma que después se unen los datos obtenidos y se obtiene un corte de la zona a explorar

La Angiografía es en esencia una radiografía, pero en este caso se le suministra al paciente un contraste, es decir una sustancia que absorve los rayos X, de forma que queda completamente blanca la zona donde se encuentra el contraste. Con esto se pueden estudiar mucho mejor los tejidos blandos del cuerpo por donde pasa el contraste y se utiliza principalmente para estudios vasculares.

El principal uso de la radiografía es diagnóstico y se usa especialmente en problemas óseos. Esto es debido a la gran cantidad de radiación que absorven los huesos y que permiten obtener imágenes muy nítidas del esqueleto. No obstante las radiografías también son útiles cuando se trata de neumonía, cáncer de pulmón o incluso en edemas pulmonares.
A pesar de lo útil de esta técnica tiene grandes inconvenientes:
Incapacidad de penetración a través de los huesos.
La radiación X en grandes dosis es perjudicial para el ser humano pudiendo provocar cáncer.
Además es una radiación acumulativa de forma que no es conveniente hacerse más de 3 radiografías al año.
Puede producir malformaciones al feto, sobretodo en los primeros meses del embarazo.
Aun así es la técnica de diagnóstico por imágenes más usada en la actualidad, gracias sobretodo a su bajo coste económico comparada con otras ténicas de imagen médica.