Así lo primero que tenemos que hacer es informarnos de todos y cada uno de los componentes de nuestro ordenador, es decir, la marca y modelo de todos las tarjetas y periféricos que tengamos instalados. Estos datos deberíamos tenerlos detallados en la factura de compra del ordenador, pero la mayoría de las tiendas de informática se saltan este trámite con la excusa de que montan muchos equipos al día y que no pueden acordarse exactamente de con qué componentes trabajan en cada momento. Esto no debería ser así y debemos exigir que se nos detalle el modelo de cada periférico, e incluso debemos comprobarlo y hacer que nos muestren el interior del equipo que hemos montado para que no nos den gato por liebre. Si ya tenemos el ordenador y no nos han detallado los componentes que posee, seguro que existen multitud de programas para el sistema operativo nativo de nuestro ordenador que se encargan de averiguar la información para los componentes de nuestro ordenador por nosotros.
Una vez conocidos las marcas y modelos de nuestros componentes, lo siguiente que tenemos que hacer es preparar nuestro disco duro para la instalación del sistema Linux. Si tan sólo queremos tener el sistema Linux en nuestro ordenador no debemos hacer nada, pero esta opción es en principio poco aconsejable por si aparece algún dispositivo revoltoso que nos cueste un poco más de configurar. Así para instalar dos sistemas operativos, el nativo de nuestro microprocesador y el sistema Linux, tendremos que preparar nuestro disco duro y dejar espacio para los dos sistemas operativos. A esto es a lo que se llama particionar un disco duro y consiste en dividirlo en trozos (o particiones) diferenciados que no interfieran entre sí. Para esta tarea se utiliza algún programa particionador como el QTparted que viene de serie en el sistema de rescate de ordeadores SysRescueCD.

En esta captura de pantalla del programa QTparted podemos ver el disco duro de mi ordenador a la derecha de la pantalla. En la parte superior lo podemos ver de forma gráfica y justo debajo más detallado en modo texto. En realidad con este programa no vamos a hacer las particiones, sino que vamos a redimensionar el espacio para la partición del sistema operativo que no es Linux para dejar espacio libre al instalador de Linux.
Si ya tenemos instalado otro SO es muy posible que esté formado por una partición que ocupe todo el tamaño del disco. En este caso seleccionamos la partición en concreto y buscamos la opción de redimensionar dándole al botón derecho del ratón sobre la partición. Después de pulsada esta acción elegimos el tamaño que queremos que tenga la partición y le damos a aplicar dentro del menú Dispositivo. Con esto el programa aplicará los cambios y dejará libre el tamaño de la partición.
Si el ordenador no tiene ningún SO el proceso es menos delicado y tan sólo tenemos que seleccionar el disco duro y crear una partición primaria para el SO nativo del microprocesador. El resto lo dejaremos libre para el instalador.
Una de las eternas preguntas de los usuarios noveles a la hora de particionar el disco es sobre el tamaño que deben tener las particiones. Básicamente la respuesta depende de cada usuario y del uso que le vaya a dar a cada SO. Básicamente dejaremos más espacio al SO que más uso vaya a tener, mi consejo como no, es que le demos un mayor uso a Linux que a cualquier otro porque aunque al principio es un poco más complicado de aprender a utilizar, a la larga nos ahorrará muchos dolores de cabeza y reinstalaciones del SO. Así en un disco duro pequeñito de unos 40 GB y un usuario indeciso lo normal sería dejar 20 y 20 a cada SO, sobre eso haced las variaciones que creáis oportunas.