Hace poco tuve la ocasión de estar en La Coruña, y me soprendió ver un soporte publicitario con el logotipo de la tecnología Bluetooth bien visible, en el acceso de la Fundación Caixa Galicia, cuyo edificio se usa como sede de exposiciones.
La intención del bluetooth en este caso estaba dirigida a un fin social: hacer accesible la información al público sordo, aunque también cumplía dos fines: impactaba al visitante porque era a) gratis y b) te hacía sentir tecnológicamente superior.
Hace un tiempo tener un móvil con Bluetooth estaba al alcance de pocos. Hoy está al alcance de muchos y viene a ser una de las tecnologías inalámbricas más usadas, sobre todo por aquellos públicos que quieren tener una forma más de comunicarse sin cables independientemente del Wifi.
Tenemos Bluetooth para usar el manos libres del coche, y para cambiarnos imágenes con nuestras amistades en reuniones sociales, pero las empresas, cada vez más, se van dando cuenta del empuje de esta tecnología wireless y la están explotando con fines comerciales.
El funcionamiento con fin publicitario del Bluetooth es muy simple, simplemente un ordenador detecta a otros dispositivos bluetooth que están normalmente alrededor suya (a menos de 10 metros, que es el rango de alcance más habitual en esta tecnología) e intenta mandar contenido multimedia, ya sean canciones, imágenes, o vídeos.
El Bluetooth y su explotación abre la veda a una serie de cuestiones que me gustaría analizar. La primera, es que es una forma de expresión publicitaria que directamente penetra en el público. Un cartel se ve, pero el cartel no entra en tu bolsillo. La Publicidad por Bluetooth sólo se intuye, y hasta que no ha llegado a tu teléfono móvil (lo más corriente) el contenido comercial no puedes saber exactamente de qué se trataba. Es decir, el Bluetooth permite a las empresas invadir tu pequeña burbuja personal y colocar con tu consentimiento (eso sí) contenido publicitario en una pertenencia tuya, donde quedará posiblemente grabado.
Otra cuestión, es que el Bluetooth permite la explotación de un público que hasta ahora ha sido muy olvidado, y es el público tecnoadicto, esas personas que disponen de varios dispositivos wireless de distintas tecnologías de acceso, y que conocen bien lo que usan. Son personas normalmente impresionables a las que este tipo de acciones de marketing les satisfacen bastante.
Por tanto, y respondiendo a las necesidades de comunicación que tienen hoy muchas firmas nacionales y multinacionales para impactar, escuchamos que para la promoción de la cerveza San Miguel, se van a disponer 170 camiones con dispositivos Bluetooth cuyo cometido va a ser difundir la canción “Uno de enero, a triunfar hemos de ir…” , la versión de la popular canción sanferminera que la firma cervecera usa en su spot publicitario.
La firma de seguros Mapfre desarrolló durante la Gran Semana de la Moto una campaña de marketing móvil (vía SMS y Bluetooth) para comunicarse con los visitantes de este evento, que se celebró en Madrid hasta el 29 de abril.
Kukuxumusu, en sus tiendas, suele ofrecer el servicio de descarga gratuita de imágenes o temas con sus diseños en el móvil, convirtiendo la publicidad por Bluetooth en un medio para tener a tu público delante de tu escaparate durante unos minutos, expectante a tu contenido comercial.
Poco a poco, las posibilidades publicitarias del Bluetooth van despuntando, y aunque actualmente la publicidad por Bluetooth sólo se usa como apoyo a otras campañas ya existentes más tradicionales (prensa o tv), no cabe duda de que pronto muchas serán las firmas que querrán ofrecernos sus contenidos a través de esta novedosa tecnología, que además tiene en esta época el factor de impactar, con la consiguiente repercusión en percepión mental que los clientes tendrán de la marca.
Por eso, tener Bluetooth, ¡es guay!
La verdad es que el Bluetooth surgió con la idea de interconectar todo lo interconectable y que muchos dispositivos distintos pudieran interactuar entre sí, así se iba a poder cambiar la tele con el móvil, apuntar lo que necesitaras comprar en la nevera con el mando a distancia, encender tu ordenador con la nevera... En fin que iba a ser un poco como el Esperanto de las máquinas. Lo cierto es que se ha convertido en eso porque actualmente no se le ve mucho más uso que el de la comunicación entre móviles y el que comentas. Al menos muchos verán justificado el gastarse más dinero en un móvil con Bluetooth si pueden recibir publicidad ;o)