El más reciente de estos descubrimientos aparecía hoy en Science Daily y coincide con la llegada de las naves a los bordes de la heliosfera.
La llegada de estas naves al borde del sistema solar ha revelado que la forma de la heliosfera no es ovalada tal y como se creía sino más bien en forma de cometa o rombo. Esto ha sido revelado tras que la nave Voyager 2 haya alcanzado el "polo sur" de la heliosfera mucho antes de lo esperado.
Según Ed Stone, antiguo director del Jpl de la NASA y uno de los responsables de la misión voyager, la forma de la heliosfera puede deberse a dos causas: Por un lado la acción de los gases exteriores a nuestro sistema solar, y por otro la acción de un movimiento orbital de nuestro sistema solar alrededor de una estrella compañera de nuestro sol. Aunque esta opción parece poco probable, no se descarta que ambas causas puedan tener algo que ver con la forma de la heliosfera.
En cualquier caso se estima que las naves Voyager podrán seguir activas enviando información al menos otros 10 años en los que quizá consigan mostrarnos algo más de información sobre los bordes de nuestro sistema solar.