Hace tiempo que tengo ganas de comentar algún libro de Gustavo Martín Garzo, pero no tenía ninguno fresco en la memoria. Ahora recién leído este cuento sobre una princesa desafortunada, un chico noble y muchas manos juguetonas no puedo resistir la tentación de contaros mi opinión.
Ya os prometí en este artículo que os hablaría de "La princesa Manca" el primer cuento de hadas de Gustavo Martín Garzo y que está marcado con su estilo inconfundible de narrativa. Este cuento muy breve y fácil de leer me ha recordado a la novela pastoril a la que se alude en el Quijote [1], tiene historias dentro de la historia contadas alrededor de una hoguera junto a los pastores, personajes desconocidos que son reconocidos después de hablar un rato con ellos y mucha fantasía. Como siempre pasa con Martín Garzo, la realidad rebosa por las letras del libro y es capaz de hacer creible lo más impensable sin demasiadas justificaciones, llenando sus capítulos de lo rústico y antiguo, y mostrando de nuevo los caminos del amor incondicional y sin fisuras que incluso es capaz de traicionar a los seres queridos... Eso sí, por amor.
No obstante sería muy injusto por mi parte dejar la impresión de que el cuento es sobre princesas y príncipes encantados que se quieren, nada más lejos de la realidad. En los libros de Martín Garzo aparece el amor de forma contundente sin demasiadas explicaciones y desde luego sin basar la historia en este sentimiento. En apenas un párrafo el autor da su definición de amor, sin adornos y autosuficiente de forma que sobran palabras y puede centrarse en otros aspectos de las historias.
Encontramos así la historia de un chico al que su generosidad le saca de la soledad y se encuentra tan bien en compañía que renuncia por completo a volver a estar solo. Así alguien que nunca ha tenido amigos se ve reinventando la amistad con su búsqueda, sintiendo la nostalgia y demostrando que la amistad no es un concepto, sino un hecho.
Un libro indispensable para aquellos que aun nos gusta soñar con sitios fantásticos donde uno puede agarrar objetos en los sueños y volver a traerlos de vuelta, donde la medicina y la alquimia curan los males más desafortunados y donde hay reyes tan buenos que todo un reino es capaz de sacrificar lo que más quieren por hacerles sentir bien...
[1] Mi edición estaba comentada por profesores de literatura