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La canción que te ha cambiado la vida

La música te cambia

Jueves 14 de febrero de 2008.

De pequeñajo, mi madre me peinaba el pelo de una forma horrible, llevaba unos jerseys lindos-lindos de niño bueno, zapatos náuticos y pantalones ,ni flojos ni apretados, abrochados a la cintura... Sí, amigos míos, tan arriba, os hablo de cuando la cintura era la cintura y no... El culo. Seguro que a todos os ha tocado alguna vez. De pequeñajo yo escuchaba a La Onda Vaselina, Bom Bom Chip, Emilio Aragón y su ¡Te huelen los pies!, las bandas sonoras de Disney (Pero sólo las más heavy-metal) y cosas del estilo. Sabéis de lo que os hablo, el típico criajo que un día ve precioso el verde "Che", al otro el negro "Gothic" y pasado mañana el rosa... ¡No, el rosa nunca! ¡Jamás será el nuevo naranja! En definitiva, una criatura sin personalidad.

Y así fue mi vida (Emociones sin fin)hasta que un día, un curioso hecho, cambió mi vida.

En una de esas tardes, en las que eres demasiado niño como para que te dejen bajar a la calle a jugar con tus amigos, pasada la hora, y demasiado mayor como para que un gi-joe resulte divertido tras haber acabado con el malvado Cobra y todo su ejercito ocho veces ya y haber salvado el mundo por cuarta vez a cambio de que el presidente de La Tierra convenza a Pili, la cachonda de la clase de al lado, de que mañana te deje tocarle una teta... En una de esas tardes decidí trastear por los cajones de mi padre en busca de ¿drogas, porno? No me acuerdo pero supongo que, de aquellas, porno; el caso es que allí me encontré con la caratula de un cd, roja, gorda, de plástico y en cuya portada aparecían cuatro melenudos mirando hacia abajo desde una escalera. Decidí sacar del estuche uno de los dos discos que contenía y ponerlo en la minicadena. Era un disco de The Beatles, un recopilatorio. Sonó Yesterday. Al inmediato instante, al pelo cortado horrible le salió flequillo, los jerseys se llenaron de cuadros, rayas y se me ciñeron al cuerpo, lo mismo que los pantalones que se transformaron en otros de pitillo y los zapatos náuticos se volvieron, por arte de magia, en converse¡Tachán! ¡El nacimiento de un popero! Desde aquí quiero dejar constancia que creo que los náuticos son un invento de Lucifer y que deberían morir todos sus inventores.

Ahora soy mayor, pienso en ello y creo que a todos nos pasa lo mismo. Tarde o temprano. Tanto a heavies, emos, goticos, poperos, rockers, raperos... Es curioso comprobar como la música que escuchamos forja, de manera irreversible, nuestra manera de ser y de que, por mucho que cambiemos, mutemos y nos transformemos, siempre existirá una canción que nos valdrá como declaración de intenciones, cuya melodia, sin saber exactamente por qué, te recordará lo que de verdad eres. Mi pregunta es ¿Cuál es la vuestra?