Gigantesco salto de pulga para la humanidad Por Richard Macey 13 Octubre 2005
Las pulgas lo usan para realizar saltos que harían palidecer de envidia a los saltadores de altura olímpicos. Las abejas lo usan para batir sus alas sin cansarse.
Ahora unos científicos australianos han conseguido, por primera vez en el mundo, copiar la resilina, la “goma” que emplean los insectos para llevar a cabo estas hazañas atléticas.
Futuras versiones de este material podrían emplearse en fabricar repuestos resilinos, incluyendo discos espinales y arterias artificiales.
Chris Elvin, de Industrias Ganaderas CSIRO en Brisbane, empleó 4 años en reproducir la “goma casi perfecta” de la naturaleza. El Dr. Elvin comentó ayer: “La naturaleza necesitó un par de cientos de millones de años de evolución para crearla. Todos los insectos la tienen. Les otorga un movimiento prácticamente carente de fricción”.
“Las pulgas tienen almohadillas de resilina en sus patas (ver recuadro en la foto). Las comprimen y estrujan, almacenando energía en ellas”. Cuando quieren saltar “liberan toda esa energía en un milisegundo”.

Si los humanos tuvieran estas almohadillas, podrían saltar edificios de 100 plantas.
Las libélulas y las abejas lo usan para batir sus alas todo el día.
“Las abejas pueden batir sus alas 720.000 veces en una hora”, comentó. “A lo largo de su vida, deben moverlas alrededor de 500 millones de veces”. Los científicos clonaron inicialmente el gen de la mosca de la fruta que produce naturalmente este material. Luego se lo insertaron a una bacteria, creando así una “fábrica” biológica que lo reproducía en estado líquido. Después este líquido se dejó curando bajo bombillas proyectoras, hasta que se convirtió en un sólido. “En la actualidad producimos la cantidad de material que necesitamos para nuestra investigación, pero podría fabricarse a gran escala para uso comercial”, comentó el Dr. Elvin. “Se parece un poco a un espagueti pero podemos moldearlo en cualquier forma”.
El Dr. Elvin predice que la sustancia podría emplearse en cualquier cosa, desde arterias artificiales hasta repuestos espinales que no se gastarían a pesar de sufrir 100 millones de flexiones.
“Ese es el número de veces que mueves tu espalda en 50 o 60 años”, comentó. También podría emplearse en microelectrónica. “Incluso se nos ha ocurrido usarlo en zapatillas deportivas”.
Sin embargo el Dr. Elvin, cuyo trabajo ha sido publicado en Nature, comentó que la fabricación de repuestos artificiales para el cuerpo humano aún se demoraría al menos una década.
El equipó que se formó para estudiar la resilina incluye a otras tres divisiones del CSIRO, Tecnologías Textiles y de Fibra, Tecnologías Molecular y Sanitaria y Tecnologías de Manufacturación e Infraestructura. Además han colaborado la Universidad de Queensland, la Universidad Nacional de Australia, La Universidad Monash, y la Universidad Australiana del Sur. Están buscando socios comerciales para desarrollar el material. “Algunos de los mercados que tanteamos facturan cientos de millones de dólares al año”.