La competencia es sana, ¿verdad? mejora la eficacia de nuestro trabajo, aumente nuestro rendimiento, ayuda a avanzar y a superarnos. Que pena que no sea categóricamente así; pero bueno, es normal, no somos máquinas ni “batidoras” que respondemos a un impulso cuando se nos presiona un botón, no hacemos caso a las lógicas mecánicas, ni a la razón objetiva, somos imperfectos, somos humanos, débiles e irracionales; ilógicos, subjetivos e imprevisibles,... la verdad es que lo prefiero así.
Que hipócritas somos, o mejor dicho, que afán por aparentar ser perfectos, por querer ser uno más y no destacar, por no ser particular y homogeneizarnos con los demás, por confundirnos con la masa y por anularnos como individuos. La necesidad de buscarnos un grupo al que pertenecer, y que nos proteja ante todo y ante todos, aunque no corresponda con lo que realmente somos no es importante, lo importante es sobrevivir socialmente, y trepar hasta ser el numero uno de la masa a la que pertenecemos, ser el ídolo que quiere la masa que sea, y que se refleja en en él como humano. Grupos, clases, partidos, asociaciones, y asociacionismos: siempre nos marcaran por el “donde estamos” y “con quien estamos”. Los ideales políticos endogamizan familias; el sentimiento onanista de patria y país divide el mundo por límites trazados con tiralíneas y donde los caprichosos accidentes geográficos marcan el destino de cualquier persona. El odio entre ciudades cercanas que ven evolucionar a unas más que a otras rompen amistades de años.
Las razas no se agrupan por miedo a integrarse, los intereses económicos mueven sociedades y marcan diferencias entre “ricos” y “pobres”, los deportes se llevan al absurdo siendo una expresión oficial y “sana” del odio entre países, que necesitan humillarse unos a otros para sentirse más grandes. Los hombres y las mujeres no son iguales, las religiones establecen morales contradictorias, y cada uno se acuesta con quien quiere, puede o le dejan. ¿queremos hablar de igualdad?, no somos iguales, no queremos ser iguales.
¿Porqué unir o pegar,? ¿porqué destruir individualismos?, ¿no somos más ricos cuando existe la diversidad, cuando podemos elegir, e integrarnos en grupos más variados donde podemos ser sinceros y hablar como personas y no como masa? No nos empeñemos en competir y en destruir al que trabaja como nosotros, defendiendo otros ideales, no existen las competencias sanas, sólo la competencia. El afán por anular lo ajeno nos hace crecer socialmente de una forma mórbida, ¿es necesaria la competencia SANGRANTE y DESLEAL en un pueblo de 15.000 habitantes entre, partidos políticos, asociaciones, barrios, calles, bandas de música, hermandades, equipos deportivos e incluso comercios? No creo que sea necesario. Nos falta exteriorizar algo que tenemos intrínseco en nuestra naturaleza humana, algo escondido en la sociedad de hoy, nos falta afán de superación personal: el verdadero sentimiento sano de crecimiento social e individual.
En un mundo de encasillamientos y encasillados no es atractiva la idea de iniciativa personal, pero desde hace ya mucho tiempo eso no importa, puede ser que para la evolución social sea necesario pertenecer a un grupo donde tengas más desventajas que premios, pero para el crecimiento personal nada puede destruir más esa evolución que la masa.
En un club que se reserva el derecho de admisión yo no quiero entrar, un grupo que se burla de todo en lo que creo no merece mi respeto, y de todas las clases y muchedumbres sociales que me intentan dilapidar con acusaciones, que más que injurias son pilares sobre los que asiento mi moral, nunca verán mi desprecio sino mi compasión.
No veo nada de malo en agruparse, en asociarse o en pertenecer a un circulo, siempre que no nos anule como sujetos, y nos ayude a ser individuos libres y conscientes. Tampoco veo nada de malo en la segregación y división de grupos, no sería bueno que sólo existiese un partido político, una asociación, un barrio, una agrupación musical, una hermandad religiosa o un sólo equipo deportivo, podemos elegir, la pregunta es: ¿queremos ser libres o ser aceptados?. Por cierto, un mensaje para los encasillados no es incompatible.