Cuando Google empezó a sacar/comprar aplicaciones online yo era una de las personas más escépticas y no entendía bien qué sentido tenía usar un procesador de textos online o una aplicación de hojas de cálculo. Pero la facilidad de trabajo colaborativo y otras muchas razones me mostraron el valor real de estos servicios.
Aunque el encabezado parezca indicar lo contrario, realmente la funcionalidad que nos aportan los distintos enfoques son tan diferentes que hace muy difícil que podamos hacer una comparativa entre las aplicaciones tradicionales y los servicios online. No obstante apreciar estas diferencias nos ayudará a entender por qué realmente tienen sentido los servicios web.
Normalmente las aplicaciones tradicionales requieren un proceso de instalación bastante sencillo por lo general. Tras esta instalación disponemos de una aplicación muy potente en nuestro ordenador con la que podemos hacer cosas tan elaborados como escribir un libro, gestionar múltiples cuentas de correo de una forma muy eficiente (con complicados filtros de Spam), gestionar nuestros contactos o incluso mantener nuestra colección fotografías ordenada.
Potencia. Una de las grandes ventajas de las aplicaciones de escritorio es su potencia. Los ordenadores actuales tienen unos elevados recursos y eso ha hecho que las aplicaciones se aprovechen de ellos para conseguir mejorar sus interfaces de usuario y sus herramientas.
Por contra las aplicaciones web comparten un mismo servidor para todos los usuarios que estén conectados en ese momento por lo que sus herramientas suelen ser algo más limitadas [1]. La parte más ventajosa de esto es la posibilidad de usar programas ofimáticos bastante completos disponiendo sólo de un navegador web, lo cual beneficia claramente a los usuarios de ordenadores con pocos recursos.
Ubicuidad. El hecho de que el programa que queramos usar se encuentre en un ordenador remoto nos permite poder trabajar con los servicios online en distintos ordenadores y nos libera de tener que usar siempre el mismo equipo o equipos con el mismo paquete de software instalado. Así tan sólo con un navegador web podemos acceder a nuestro trabajo.
Pero la verdadera ventaja de los servicios online está en la integración. Y es que hay pocos paquetes de software que nos permitan poder integrar por ejemplo nuestro calendario con nuestros contactos, nuestros documentos de texto o nuestro correo. Así a priori podríamos pensar en paquetes ofimáticos como Evolution unido a OpenOffice y poco más.
Integración. Gracias a la integración podemos hacer una anotación en nuestro calendario e invitar a otras personas a ese evento enviando un mail sin tener si quiera que abrir el gestor de correo. O cuando nos llega un documento de texto que tenemos que modificar simplemente se nos plantea la opción de abrirlo con nuestro servicio web de procesado de textos... Y todo eso tan sólo con el navegador y con una misma cuenta de correo. Y ese es uno de los poderes de los servicios web, la integración de funcionalidades que nos hacen la vida mucho más fácil.
Comunidad. El otro poder de los servicios web es la comunidad que se nos abre. El ya manido término web 2.0 alcanza en estos servicios su máxima expresión, no ya en aplicaciones tan privadas como el email, pero sí nos brinda la posibilidad de crear artículos abiertos al más puro estilo de un wiki o publicar calendarios con los eventos más relevantes de nuestra empresa. De esta forma tomando prestada algo de filosofía del Free Software conseguimos que la comunidad nos ayuden o que nuestros usuarios estén informados al instante de los cambios que realicemos.
Un sincronizador para dominarlos a todos. Quizá una de las faltas de las que adolecen los servicios web es de una buena integración con los dispositivos físicos y las respectivas aplicaciones tradicionales. Y es que hoy por hoy no existe una aplicación que consiga sincronizar por ejemplo tus calendarios y tus listas de tareas con algún servicio web, y nos tenemos que apañar con usar aplicaciones individuales (goosync, MilkSync) que en muchos casos no son libres ni gratuítas.
Un nuevo universo de posibilidades. A pesar de este último punto, los servicios web están dando sus primeros pasos y poco a poco se van afianzando en nuestras vidas ofreciéndonos nuevas posibilidades que aumentan nuestra productividad y mejoran nuestra experiencia.
[1] Realmente esto no es del todo cierto porque también usan recursos del usuario. En cualquier caso no existen herramientas de programación web avanzadas que permitan aplicaciones de usuario excesivamente complejas.