... y ahora parece que el urbanismo nació en la operación “Malaya”, antes de aquel desafortunado “desliz”, que a más de uno le ha traído grandes quebraderos de cabeza, nadie le daba la suficiente importancia a algo que nos pertenece a todos, por lo que todos nos quejamos y de lo que nadie se preocupa de informarse: las dotaciones y espacios libres. Tenemos parques, jardines, colegios, centros de salud y espacios de libre utilización por la sociedad civil internacional (no sólo por los españoles) y nadie se preocupa de saber porqué hay ciudades que tienen más y otras que tienen menos.
El primer problema viene cuando los ayuntamientos, en su mayoría gobernados por alcaldes y concejales sin apenas conocimientos urbanísticos técnicos, absorben demasiadas competencias en campos tan serios como el destino del suelo público, que aunque tenga un dueño, puede ser expropiado para el crecimiento natural de las ciudades, un postulado con muchas posibilidades para todo el municipio, pero que por desgracia en pocas ocasiones llegan a buen puerto. No podemos ser hipócritas y decir que unos los hacen bien y otros mal, y es natural aceptar, dependiendo del color político que predomine en un ayuntamiento, el fin último que tendrá el suelo destinada a infraestructuras y dotaciones (colegios, institutos, centros deportivos, comisarias, centros de salud, centros de culto,... ). No debemos hallar el problema en el tipo de edificio que se construya sino en la ausencia de servicios públicos, una carencia que muchos municipios vienen arrastrando desde hace ya tiempo. ¿Pero todo esto es culpa de los políticos?...
No seré yo quien haga una caza de brujas, tampoco tengo porqué desconfiar de la palabra de quien tiene el poder que todos (o la mayoría) le hemos dado, por lo tanto, la respuesta a la pregunta es una negativa. Que existan políticos que se vendan por un puñado de billetes, quiero pensar, que son casos muy aislados, y tiene que ser perseguido por la ley, pero en todas las profesiones existen estafadores y delincuentes que son juzgados como tal, y no se crucifica a todo el gremio por ello. No pretendo convertir este texto en un mitin político, que de eso ya estamos cansados, sólo intento asentar las bases de mi discurso, que no tiene como finalidad buscar culpables para una situación insostenible en el urbanismo español, sino soluciones a algo que ya está dentro de nuestra sociedad.
El despegue económico de España ha cambiado la forma y el poder adquisitivo de la gran mayoría de la población civil, sin embargo no ha cambiado la forma de pensar; el español tiene la conciencia de propiedad muy arraigada en su cultura, tanto que el 80% de los españoles viven en casas en propiedad frente 70% de los europeos que viven de alquiler, esto, unido al concepto de segunda vivienda para vacaciones, ha hecho crecer exponencialmente el número de viviendas en construcción en este país: el famoso Boom inmobiliario que todos hemos escuchado hasta la saciedad en las noticias. Esto ha provocado que los ayuntamientos destinen suelo no urbanizable (casi siempre zonas de cultivo) a suelo urbanizable, de forma indiscriminada multiplicando el valor del suelo en ocasiones hasta por 100; de este suelo, una parte se destina a usos públicos y otros a vivienda (casi siempre de renta libre), aquí está el problema. De todas las urbanizaciones que vemos esparcidas por los pueblos y ciudades, muy pocas cumplen con los requisitos urbanísticos referentes a usos públicos y zonas libres, la mayoría tienen menos metros cuadrados de los que corresponden, destinando los promotores, más “fondos económicos al ayuntamiento”, en detrimento de suelo público.
Estamos en una transición urbanística en España, donde la mayoría de las aberraciones contra el suelo público no son todavía ilegales, como el caso de los campos de golf en Andalucía, donde es inconcebible que se permitan construir zonas inmensas insostenibles medio ambientalmente; se duplican las superficies de suelo destinado a viviendas, sin embargo la población crece a un ritmo muy inferior; cada vez se destinan menos metros a parques y jardines; los edificios públicos no dan cobertura a toda la población y los comercios y servicios terciarios se concentran en grandes superficies, evitando la dispersión de usos y contribuyendo a la zonificación, postulado al que se renuncio a mediados del siglo XX por destruir el carácter original de CIUDAD. De esta forma las ciudades dejarán de ser habitables para ser simplemente habitadas.
El principal problema viene del desconocimiento, de la falta de preparación, de la ausencia de urbanistas en los ayuntamientos y de una ley (la LOUA, en Andalucía) que todavía tiene muchos parches y grandes vacíos legales.
Me ha encantado. Hacía tiempo que no entraba, y tengo que volver a hacerlo. Saludos!