Con esta anotación en su diario, no se imaginaba Johnatan Harker por qué suplicios iban a tener que pasar él y su querida Mina. Así comienza la obra Drácula de Bram Stoker que puede ser un digno precursor del gore del cine actual.
En la obra de Stoker, la descripción de todos los aspectos de los vampiros se ven exaltados hasta tal punto que uno es capaz de sentir la vileza de estos seres y llega a estremecerse cuando aparecen en la escena. El sentimiento de terror ante el poder desmesurado del Conde Drácula es tal que el escritor tuvo que añadirle una pequeña debilidad en el conocimiento de su poder para poder equilibrar las fuerzas del bien y el mal. Así, el vampiro es poderoso casi sin límites (aunque tan sólo en la noche) pero no conoce hasta dónde llegan sus poderes, y eso acaba jugando en su contra.
El contraste con los personajes humanos de la novela es total, en especial con el personaje de Mina que combina dulzura e inteligencia hasta tal punto que uno acaba totalmente enamorado de este personaje de ficción. No obstante se pueden observar muchos comentarios machistas propios de la época que no obstante no hacen más que enaltecer las virtudes de esta bella mujer.
Hay que decir que las escenas en las que aparecen los vampiros son pocas, pero están realmente bien conseguidas, llegando a mostrar estas escenas atisbos de un gore primitivo aunque muy respetuoso con la sensibilidad para lo que estamos acostumbrados a ver hoy día. Pero a pesar de su escasez, estas escenas son muy apreciadas y consiguen hacernos ver perfectamente lo lascivo y repulsivo, además de terroríficos que pueden ser estos seres No-Muertos.
En definitiva después de leer Dracula de Bram Stoker, no encontraréis ningún otro vampiro que consiga haceros estremecer.