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Ciencia y paraciencia

El eterno debate dentro de la investigación es qué podemos considerar ciencia y qué no. Dentro de las cosas que no están aceptadas como científicas, existen una serie de materias que son englobadas en la llamada paraciencia, pero... ¿Hasta qué punto existe una distinción entre estas dos disciplinas tan enfrentadas a menudo?
Martes 16 de agosto de 2005.

Una de las diferencias más importantes entre ciencia y paraciencia radica en que la ciencia basa sus conocimientos en los experimentos que pueden ser realizados y contrastados teóricamente, mientras que la paraciencia se dedica al estudio de fenómenos que no pueden ser reproducidos en un laboratorio o para los que no se encuentra una explicación dentro de la física.

Así, la paraciencia (debido sobretodo a lo etéreo de sus investigaciones) es a menudo criticada por los grupos de escépticos y en la mayoría de los casos se hace un tremendo esfuerzo por desprestigiar a los científicos interesados en esclarecer estos asuntos. Pero somos muchos los que nos sentimos atraídos por este tipo de fenómenos que nos inquietan y nos hacen preguntarnos ¿existe algo más? Esto ha servido de excusa para que reaparezca en nuestro país una nueva clase de periodismo que se autodenomina "de investigación" en el que se abordan estos temas y se dan cabida a esos denostados científicos que hasta hace poco aparecían ocultos en sus investigaciones. Programas de radio como La Rosa de los Vientos, Milenio 3 y otros muchos en televisiones locales han devuelto la mirada de una gran parte de la sociedad a las investigaciones de unos pocos "locos" que tras los programas del psiquiatra Don Fernando Jiménez del Oso quedaron huérfanos en sus laboratorios.

Ciertamente dentro de estos fenómenos hay muchos engaños, en ocasiones mucho sensacionalismo y por supuesto demasiado aprovechado que intenta sacar tajada de la curiosidad y el deseo de conocer de las personas. Pero esto no es motivo para denostar a los científicos que intentan arrojar luz sobre la oscuridad de nuestro conocimiento. Porque si alguien en el siglo XVII le hubiera explicado los fundamentos de la mecánica cuántica a Sir Isaac Newton, quizá le hubiera tachado de loco y con su arrogancia habitual se habría reido de él.

Afortunadamente, la ciencia no se construye con el estancamiento en el conocimiento absoluto, sino con la exigencia de respuestas a las preguntas más simples; la ciencia a pesar de lo difícil de su evolución creció gracias a miles de personas que murieron en la hoguera por sugerir cosas tan irreales en su época como que existía la circulación sanguínea. Así no veo razón o motivo para no creer a priori e investigar fenómenos demostrados y extraños como por ejemplo el de las psicofonías (o parafonías para algunos). Eso sí, tampoco podemos quedarnos en la superficie de estos fenómenos admitiendo ideas en principio descabelladas como que estamos tratando con personas no vivas o con entes adimensionales... ¿o sí?

Hay que llegar al fondo de este tipo de cuestiones y demostrar con pruebas y teorías que la mal llamada paraciencia o en el peor de los casos desenmascarar a los charlatanes que nos venden humo para llenar sus bolsillos, pero en ningún caso debemos quedarnos cruzados de brazos esperando que aparezcan las respuestas por sí mismas insultando a los que buscan "las razones de lo desconocido"

El logo de este artículo se corresponde con una fotografía del cielo nocturno tomada por mí. Si alquien quiere la copia original que se ponga en contacto conmigo: lodemenos+FOTO@gmail.com